Mattia inspiró tres veces. En el aire flotaban levísimas moléculas de etanol y algunas le penetraron en la nariz; notó con grato picor cómo ascendían por el tabique nasal y le llegaban a los ojos.—¿De verdad quieres saber lo que me he hecho en las manos? —preguntó, volviendo la cara hacia Denis pero mirando los frascos de formol alineados tras él, en los que se conservaban fetos y miembros de animales. El otro asintió temblando—. Pues mira.
Empuñó el escalpelo, introdujo la punta entre los dedos índice y medio y la corrió hasta la muñeca.
♠Paolo Giordano
La Soledad De Los Números Primos
pt. 6
La Soledad De Los Números Primos
pt. 6
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