32. ¡Obedezcan a mi profeta! !lleven a cabo las ordalìas de mi conocimiento! ¡búsquenme sólo a mí! entonces los goces de mi amor les redimirán de todo dolor. Esto es así: la juro por la bóveda de mi cuerpo; por mi sagrado corazón y lengua; por la que puedo dar, por todo lo que deseo de ustedes.33. Entonces el sacerdote cayó en un hondo trance o desvanecimiento y dijo a la Reina del Cielo: ¡Escribenos las ordalías; escribenos los rituales; escribenos la Ley!
♠Aleister Crowley
El Libro De La Ley
Liber Al Vel Legis.
Cap. I
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