No hay duda de que se produce una ampliación del "reino de Dios". Antaño Dios sólo tenía su pueblo, el pueblo "Elegido". Después, al igual que hizo su pueblo, marchóse al extranjero y se puso a peregrinar, no permaneciendo ya quieto desde entonces en ningún lugar. De este modo ese gran cosmopolita acabó teniendo su hogar en todas partes, hasta que logró poner de su parte a "una gran multitud" de gentes de medio mundo. No obstante, ese Dios de multitudes, ese demócrata entre los dioses, no se convirtió en un orgulloso Dios de los paganos; continuó siendo judío, siguió siendo el Dios de los rincones, el Dios de las esquinas y de los parajes oscuros, de todos los barrios insalubres del mundo entero. Su reino universal es, tanto antes como ahora, un reino subterráneo, un hospital, un reino de ghetto, y él mismo, ¡qué pálido, qué débil, qué decadente se ofrece a nuestros ojos!...♠Friedrich Wilhelm Nietzsche
El Anticristo
PT. 18
El Anticristo
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