Pereza, fastidio de todo, inquietudes vagas, tristeza. La esterilidad de mis esfuerzos me espanta. Estoy condenado a ser irremediablemente vulgar como escritos. Escribir ya me da miedo: siempre el clisé usado, la uniformidad desesperante.Quisiera ser rico. Vagaría por el mundo, en fiebre intensa. Compraría amigos mujeres y perros, y estos con preferencia a los otros. Soy pobre y débil: tengo por distracción el fatigar mis nervios con lecturas que no dejan su sedimento en mi espíritu colmado por el aburrimiento...Ha pasado mi juventud y aún no tengo treinta años...♠Alcides Arguedas - (1879-1946),
Diarios
París, Marzo 18 de 1907.
Extraido de La Revista Alejandria - La Paz Mayo de 2007



